Bienvenido al sector de Internet que no sabías que existía.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Quería poner algo en 2025

 Quería poner algo en 2025. En todo el año no publiqué nada acá, y hoy, 31 de diciembre, me acordé y entonces entré para escribir alguna cosa.

No sé bien qué, pero no porque no tenga ideas, sino porque ahora no tengo mucho tiempo. Dentro de poquito vienen a casa a esperar el cambio de año, y hay algunas cosas para preparar todavía.

Pero creo que aún así da tiempo para redactar alguna cosa. Por ejemplo, ¿sabías que la estación de subte más austral del mundo está en Buenos Aires? No lo sabías. Ahora lo sabés.

Tengo bastante para escribir, pero me está faltando un empujón. Creo que es parte de lo que fue este año 2025, un año medio dominado por la inercia, por la reiteración de lo que ya era, y especialmente con cambios muy extraños en términos de la vida del día a día.

Ahora vemos cosas "generadas por inteligencia artificial" todos los días. Texto, imágenes, ahora incluso videos. Algo con lo que fantasiábamos (ya sea utópica o distópicamente) hace unos años, todos nosotros "toda nuestra vida", ahora se volvió moneda corriente, y creo que estamos descubriendo que no era tan genial como parecía.

Hace unos años me causaba muchísima adrenalina entregarle a un modelo de inteligencia artificial generativa un boceto de una imagen y ver cómo generaba un paisaje pseudo-realista. Muy increíble. Hoy, me causa más bien sentimientos pesimistas, y una suerte de principio de crisis existencial. Veo videos que me hacen reír, de personajes increíbles, muy chistosos, ingeniosos, pero que no existen. Son producto de cuentas muy bien hechas y no mucho más.

Como el cerebro, igual, ¿no? Conocemos personas increíbles, muy chistosas, ingeniosas, pero no son más que una combinación bien lograda de átomos, o de impulsos eléctricos, o de ondas electromagnéticas y partículas que nuestra unidad central de procesamiento interpreta de esta forma. Nos enamoramos, nos ofendemos, nos enojamos, pero en realidad no estamos haciendo nada más que interpretar señales a nuestra conveniencia (o inconveniencia).

En esa línea, tengo bastante para decir. Pero mejor, no voy a decir nada.

Por otro lado, podría sumar lo increíble que es el país de Bolivia. Este año lo visité. También visité otros 10 países, europeos y norteamericanos. Viajé bastante en el 2025. Pero el lugar que más me impresionó, por escándalo, fue el Estado Plurinacional de Bolivia. Con un nombre rarísimo, cuestionable, polémico, pero no importa. También tengo mucho para decir de Bolivia, pero mejor no voy a decir nada todavía.

También, tengo miles de cosas para sumar de la increíble señorita I.B.M., pero por las mismas razones, no voy a decir nada.

Podría hablar horas también del insuperable poder de hacer cosas que no nos gustan, de vivir una vida entera en simulaciones de Sora, de editar tu memoria, de cómo reemplazar el TNoodle por un mejor sistema con criptografía incluida, de mi percepción al día de hoy de mi carrera de speedcuber, de los mails que tengo pendientes, de qué calor que hace, o de algún sueño que haya tenido hace poco.

Pero mejor, no voy a decir nada.

¿Por qué?

Ya te dije. Tengo que poner la mesa. Después vuelvo y te cuento bien.

0 comentarios:

¡Dejá tu comentario acá!

Para poner un comentario, escribí tu mensaje en la caja de texto y elegí en el menú desplegable como quién querés publicar el comentario. Si no tenés ninguna cuenta, seleccioná Nombre/URL o Anónimo. ¡GRACIAS!